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Se trata de la Casa Rural "Las Erillas",
antigua casona reformada y decorada con exquisito gusto, regentada
por Cristóbal y Paquita, se encargan de mantener todo a punto
y de que la estancia en este romántico rincón resulte especialmente
agradable. Amplios jardines, y piscina son sólo algunos de los
valores añadidos de unas estancias que, de por sí, no necesitarían
nada más. Decoradas con cerámica, muebles rústicos y flora
autóctona, las habitaciones que componen este pequeño complejo son
amplias y espaciosas. Cuentan con cuarto de baño, televisión,
nevera, chimenea y calefacción. El alojamiento incluye un opíparo
desayuno servido en vajilla de porcelana, en el que incluso se
pueden degustar los huevos puestos por las propias gallinas del
corral. Si al huésped le apetece almorzar o cenar, Cristóbal o
Paquita sirven encantados algún plato autóctono, a base de
buenos embutidos, carnes ibéricas y verduras frescas. En definitiva,
un lugar con encanto, de curiosísimo pasado pregunten a los dueños
por los orígenes del lugar, para desconectar y disfrutar plenamente
del descanso y la Naturaleza serrana. |